Solemos llamar “clásicos” en el ámbito de la cultura, a aquellos autores que han alcanzado la eternidad por sus méritos creadores, aquéllos que lograron el tan preciado secreto de la eternidad, gracias a su saber inmortal. Clásicos son los que han conseguido elaborar su concepción del mundo de tal manera, que por su capacidad de captación y expresión de los secretos de la existencia, siempre serán capaces de sorprender a sus lectores. De entre las muchas y valiosísimas cualidades que hacen que un autor se convierta en clásico, destacaremos las siguientes:* Los clásicos son capaces de intuir “aquello” que el resto ni siquiera sabemos que existe, y por ello, a su vez, son capaces de comprender “aquello” que el resto de los mortales sólo podemos intuir.
* La capacidad de expresión de un clásico encierra en sus líneas, giros lingüísticos que siempre asoman a los abismos más soterrados de lo real.
* En un clásico siempre encontramos la apertura a un diálogo interminable, colmado de silencios significativos y sabias palabras.
* La obra de un clásico alberga un misterio indescifrable, para todo aquél que se aproxime a su obra, siendo ese misterio el que esconde celosamente la esencia inabarcable de su creación.
* La intuición genial del clásico nos plantea nuevas preguntas, de las que ni tan siquiera nos hubiéramos percatado por nuestros propios medios, y su grandeza reside en la posibilidad de ofrecer al lector de cualquier época, una respuesta a sus problemas existenciales básicos.
El tema es tan sugerente como interesante, y ante la imposibilidad de abarcar en este breve esbozo, todos los “porqués” del asunto, quedo a la espera de vuestras aportaciones, para completar todas las cualidades de los clásicos que a mí se me hayan quedado atrás...