martes, 2 de marzo de 2010

Blogueros de Sevilla

Desde aquí quiero informales a todos aquell@s lector@s que pasen por este lugar, de la existencia del espacio Blogueros de Sevilla, un lugar donde se pueden encontrar distintos blogs pertenecientes a autores nacidos o residentes en Sevilla.
Desde la cultura hasta la actualidad, pasando por la tecnología o el deporte, el mencionado blog acoge un variado grupo de blogs (más de 500 hasta el momento), en donde el pasado, el presente y hasta el futuro pueden ser leídos en distintas claves.
El espacio cuenta además con la 1ª Edición de los Premios Blogosur, donde se otorgarán distintos premios, según los criterios definidos en la propia página.
Mi blog (“Narraciones interiores”) se encuentra ubicado en la sección “cultura” y si quieren votar por él pueden hacerlo desde la siguiente dirección: http://www.bloguerosdesevilla.com/modules/BlogList/index.php?id=369
Si lo que les interesa es visitar la página y ver lo que hay, diríjanse a esta otra dirección: http://www.bloguerosdesevilla.com/index.php

En cualquier caso,
un saludo y aquí tienen para elegir...
Rubén.

jueves, 11 de febrero de 2010

De Triana a La Paz

Antes de comenzar esta lectura, me gustaría agradeceros el que me hayáis permitido ser partícipe de este evento tan importante en vuestras vidas... aunque si evento es aquel suceso que acontece de una manera repentina e inesperada, deberíamos emplear otra palabra para nombrar vuestro enlace, pues vuestra unión se fraguó en la ya lejana Sevilla de finales de los noventa, donde la Exposición Universal de 1992 ya empezaba a quedar atrás, y donde el Sevilla F.C. de hoy día ni tan siquiera se podía soñar.

Podríamos hablar, de esta manera, más que de un suceso, de una historia... de una historia forjada entre Triana y Los Chinos, que recorrida a orillas del Guadalquivir, fue bendecida desde sus inicios por el duende sevillano, con olor a jazmín.

Jesús y María, María y Jesús... vuestros nombres ya brotan de la tradición de un imperecedero “lugar” intemporal, donde la verdad yace enlazada con la belleza y donde la belleza se entrega generosa, a su delicado juego con la bondad.

Jesús... de alma noble y corazón sevillista, toda una vida lleva Sevilla viéndote recorrer distancias inolvidables grabadas en su memoria. Todavía recuerda Sevilla esos diálogos interminables en Los Chinos, en donde un grupo de jóvenes crearon lealtad desde una sinceridad real, difícil de encontrar... Reina Mercedes, donde dejaste horas de estudio en aquella mal iluminada biblioteca, en busca de un futuro laboral... el Fernando de Herrera o el Campus de Ramón y Cajal, donde recorriste el camino de tus estudios, atendiendo a un horizonte pendiente de llegar... o esas callejuelas misteriosas del Centro de nuestra ciudad, donde cada Semana Santa contemplas junto a María, la plasmación más imponente del arte escultural, y cómo no... la bombonera de Nervión, el Ramón Sánchez Pizjuán, donde has sido testigo de tantas tardes de gloria y de un sufrimiento profundamente leal.

Pero por encima de todo, Triana... esa Triana a la que debes la mujer que hoy se entrega a ti, en un acto único y verdadero, cargado de amor y sinceridad..

María... de alma laberíntica y corazón trianero, toda una vida lleva Triana vigilando celosa su posesión más preciada y contemplando con sigilo, el movimiento de tu figura al cruzar hacia Sevilla, en un intento desesperado por no perder tu presencia.
Tu mirada sugerente, acunada por la inmensidad, insinúa con elegancia la figura felina de tu animal predilecto, al que adoras de manera insuperable y con el que pareces soñar, en un más allá, situado lejos de lo real.

Con vuestra unión, ambas orillas, Sevilla y Triana, Triana y Sevilla, se reúnen en la mesura admirable de un trazo imposible, donde aguarda paciente la llegada de toda una plenitud por vivir.

Y por último... recordar que de vosotros sólo se puede afirmar, lo mejor que de alguien se puede decir y lo que siempre nos habéis mostrado con vuestro continuo quehacer... que sois grandes y buenas personas, que es lo mejor que se puede llegar a ser.

Con sincero cariño y admiración,
gracias por vuestra Amistad
y ¡enhorabuena por vuestra unión!


12 de septiembre de 2009... llegando
a La Paz


* Nota: Este texto fue escrito para ser leído en la boda de dos personas admirables, con las que tengo la suerte de compartir una sincera amistad. La falta de tiempo y los retrasos habituales en un enlace de estas características, impidió que mi voz pudiera encarnar la lectura del texto en dicho momento, por lo cual y con la aprobación de dichas personas, reproduzco aquí las palabras que en su momento no pudieron "hablar". Gracias.

viernes, 25 de diciembre de 2009

En el próximo año, no dejéis de intentarlo...

Como ya indiqué en mi entrada enterior, vivimos el momento del año más propicio para pensar en alguna de las grandes cuestiones de nuestra vida. Por ello, hilando con lo dicho, en esta entrada nos detendremos brevemente en la felicidad y en la posibilidad de alcanzarla.
Desde que alcanzamos una mínima conciencia de nosotros mismos y de nuestro entorno, nos pasamos la vida intentando ser felices. La vida se nos muestra como una carrera de obstáculos, en la que a veces no sabemos ni por dónde debemos tirar. Circunstancias que se nos presentan incialmente como adversas, pueden alcanzar posteriormente un sentido global de felicidad, cuando volvemos la mirada atrás. Sin embargo, lo único que sabemos es que nuestra meta es la felicidad. Pero ésta, ¿dónde reside?, ¿cómo podemos conseguirla?, o lo más complicado de todo... ¿en qué consiste?
La vida parece ofrecernos la única posibilidad de entregarnos atisbos de una imposible felicidad absoluta, y sin embargo... seguimos empeñados en su logro.


FELIZ 2010 A TODOS, ya que probablemente, no nos volvamos a ver hasta el año que viene. Sed felices... o por lo menos, intentarlo desde la mayor sinceridad y autenticidad posbile.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Llega la Navidad y se acaba el año

Queridos amig@s:
Llega el final de Diciembre y se inicia el ocaso del año...
Es hora de detener el transcurrir habitual de las cosas, mirar hacia atrás y pensar sobre la que ya ha sido. Ahora nos queda meditar lo bueno y malo que nos ha pasado y aprender de la experiencia vivida. El tiempo pasa, la experiencia se acumula y la vida continua. Ya veremos qué nos depara el futuro y qué hacemos nosotros con él.
Buen momento éste para volver a proponernos ser mejores de lo que hasta ahora hemos sido e intentar no fallar en el intento. Sigamos nuestro camino e intentemos alcanzar la mirada inocente del niño, esa mirada pura y libre de prejuicios que fue capaz de ver al Emperador desnudo... seguro que así todo nos irá mejor.
Besos, abrazos y ¡Feliz Navidad a todos!


lunes, 30 de noviembre de 2009

El silencio


















Muñoz Martínez, R. Tratamiento ontológico del silencio en Heidegger. Fénix. Sevilla. 2006. (89 págs.)

El silencio es un tema apasionante e inabarcable. Es curioso que se pueda hablar tanto, de algo que precisamente se caracteriza por su imposibilidad de decir. Pero precisamente ésta es su maravillosa cualidad. El silencio no es hablante, pero sin embargo sí es significativo. Situaciones que encierran una gran carga intelectual o emocional se dan en silencio (el acto de escribir, una oración, la escucha atenta, el desarrollo de un pensamiento...).
No debemos tomar el silencio como una mera localización física, en donde lo que sucede es que nada se dice ni nada se oye. Cuando nos referimos al silencio de una manera profunda estamos aludiendo al “silencio trascendental”, a aquel que resuena por detrás del silencio físico, significando aquello que nos sucede. Hemos de saber que estamos hablando de un tema de gran hondura ontológica.
Cuando quedamos desbordados por una enorme carga de sentido, ya sea la contemplación de una obra de arte, la aparición de una intuición genial, la escucha de un pensamiento grandioso, la vivencia de una situación enormemente feliz o infeliz... el silencio nos envuelve apasionadamente.
A la hora de detenernos a estudiar el fenómeno del silencio, hemos de ser conscientes de que tenemos que tratar una cantidad enorme de aspectos implicados en este tema. Así, en un estudio sobre esta cuestión hay que hablar del silencio auténtico e inauténtico, del silencio en la religión, en el arte, en el psicoanálisis, en el pensamiento...
Particularmente, este tema siempre me ha interesado de manera especial y he abordado su estudio de manera concreta en distintos trabajos. En el día de hoy les dejo una referencia de uno de ellos, Tratamiento ontológico del silencio en Heidegger, en donde trato el asunto del silencio en el pensamiento, a partir de la obra de Martin Heidegger.
* * *
Si alguien estuviera interesado en este trabajo, todavía está a tiempo de adquirir algún ejemplar en la Librería Yerma (C/José Recuerda Rubio s/n, 41018 (Sevilla); junto a la Facultad de Filosofía), donde todavía reposan algunos de los últimos ejemplares aún existentes de la primera edición. Si alguno de ustedes no pudiera conseguir el libro de esta manera, también podría ponerse en contacto conmigo y ya estudiaríamos la manera de hacer llegar un ejemplar.
***
P.S.: Hasta ahora no he encontrado ningún otro trabajo que trate el tema del silencio en Heidegger de una manera explícita. Si alguien conociera algún trabajo de esta índole, le agradecería que dejara por aquí la referencia del mismo.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

El sugerente encanto de lo poético

Centrémonos ahora en el terreno intangible de lo poético, y desde nuestra reflexión anterior, apliquemos lo meditado al ámbito de la poesía. ¿Dónde reside la esencia de este tipo de lenguaje?
Cuando el poeta escribe sobre un objeto, lo hace mediante el juego de la sugerencia. Mediante su decir, el poeta "trae a presencia" su verdadero objeto de reflexión sin nombrarlo y así, con el suave balanceo de las palabras elegidas nos envuelve en un universo infinito, donde quedamos atrapados por el misterio de lo que no ha sido dicho.
El poeta, al hacer poesía, nos habla de un objeto concreto mediante un tratamiento universal del mismo. El poeta habla del río, exaltando las cualidades universales más definitorias de “aquello” que hace a un río ser río; al hablar del amor sucede lo mismo, el poeta habla del amor sin nombrar directamente a la amada, sino exaltando las cualidades más incisivas del amor como experiencia universal. Se hable de lo que se hable, el poeta siempre nos muestra la esencia de las cosas sin nombrarlas directamente y esa es precisamente su grandeza.
En ese “no decir”, gracias a las posibilidades de la sugerencia, el poeta abre un horizonte significativo donde las cosas se presentan en total libertad. Al ser llamadas sin imposición, sin ser forzadas a decirse de una determinada manera, las cosas se muestran tal cual son de manera natural. De este modo la palabra poética crea un espacio libre, en donde la cosa puede llegar a mostrarse plenamente desnuda.
En la poesía las cosas son dichas sin ser nombradas y en ese decir que se pronuncia a través de una expresión abierta, se hace uso de una pluralidad significativa que nos trae la cosa poetizada de una manera plena.
Con esta manera de decir, el poeta alcanza la mirada de la inocencia, la mirada del niño que accede a las cosas por primera vez, y este hecho se da gracias a la posibilidad de la sugerencia, la cual nos trae las cosas sin nombrarlas, permitiendo así que éstas puedan mostrarse libre y naturalmente, en un ofrecimiento que no las encierra en ningún tipo de corsé creado a posteriori por el hombre. De ahí que los poetas siempre anden buscando las cosas por detrás de los nombres y a través del silencio.

¿Habrá alguna palabra más plena que el silencio de las cosas?

domingo, 16 de agosto de 2009

...el mundo de (mis) libros...

Existe una extraña ley no escrita, pero conocida e inconscientemente ignorada entre los amantes del saber, que afirma que “La cantidad de libros a leer, será proporcional e inversamente superior a los libros leídos, conforme avance el paso del tiempo.” A este respecto, con un aire de tristeza y veracidad irrevocables, el mágico y laberíntico porteño, en una de las conferencias sobre literatura que impartió en Harvard decía:

“Alguna vez, cuando miro los muchos libros que tengo en casa, siento que moriré antes de terminarlos, pero no puedo resistir la tentación de comprar nuevos libros.”

Jorge Luis Borges

Y la verdad… es que ese pensamiento siempre lo he sentido como una experiencia cercana e inevitablemente próxima… que sé que algún día me tendrá que suceder.

* * *

No pasa un solo día sin que contemple durante un instante de plenitud silenciosa, mi preciosa biblioteca... libros de filosofía, poesía, pintura, música, escultura, ensayos, novelas, manuales... me rodean cada día cuando me siento a leer, pensar, escribir, investigar o escuchar. Es una sensación intelectualmente plena, sentirse arropado y observado por Cervantes, Homero, Leibniz o Lorca, mientras uno intenta adentrarse en lo más recóndito del alma humana. Estos peligrosos viajes no pueden realizarse solos, tal y como nos enseñó el excelso poeta italiano en su Divina Comedia. La soledad creadora, tiene que estar poblada de esas voces silenciosas y admirablemente sabias, que deben guiarnos en nuestro recorrido por el abismo.
Pero la cantidad de páginas a leer crece, y la pasión no cesa, lo que provoca irremediablemente la acumulación de libros y más libros sobre la mesa de estudio y las estanterías. Una nueva lectura te remite a otra, y ésta a otra, y esta otra menciona a un nuevo autor desconocido, que te adentra en nuevas corrientes, y así la angustia, impulsada por la vocación, se va apoderando de la pasión, desembocando finalmente en una serie de cálculos matemáticos inexplicables: “¿Cuánto tiempo necesitaré para poder leer todo el material que tengo acumulado?” Probable y tristemente, más de una vida... lo sé.
Y ante esta situación, emerge instintivamente en mi interior, la coherencia absurda que me hace pensar en la amplitud inabarcable del saber, según la cual y apoyándome en mis compañeros de viaje, pienso inútilmente en los esbozos vislumbrados:

“¡Cuánta razón tenía el poeta! ...”

“Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.”

Francisco de Quevedo