viernes, 23 de mayo de 2014

El ensayista y la poetisa (XII)



Tras la cita encontramos la siguiente correspondencia, la cual nos narra algunos aspectos del mencionado encuentro...



Querida Lucía,

me encanta llamarte por tu nombre y más aún cuando estoy cerca de ti. Acudí a la cita envuelto en terror. Por tus últimas cartas no sabía qué iba a encontrar. La cercanía creciente con tu intimidad me nubla la capacidad para entender tus textos, pero tal y como intuí el destino me tenía reservado un lugar abisal. Pronto decidimos sobre nuestra acción y nos rendimos a su deseo. Tu persona sigue tan cargada de poesía y belleza como siempre.
Tu inmensa perspectiva poética me ha alumbrado espacios por recorrer, cargados de experiencias secretas, que me encantaría seguir desvelando por el resto de la eternidad. Es tan importante no ser infiel a uno mismo, que todo nos va en ello. No puedo ocultarte que hasta ahora siempre había pensado que la infidelidad era un asunto interesante, sumamente cargado de perspectivas inusitadas. En esa danza, el cuerpo lo dice todo y te deja sin decir nada… basta con obedecer. Pero ahora... estás tú.

Un beso.


Mi querido Tristán,

gracias a ti por tu dedicación y por tus maneras. Tú me regalaste una maravillosa posibilidad y la sugerencia de alguna composición, yo sólo aporté un puñado de versos y la manera en que una se "vierte" cuando se entrega hasta confundirse con el universo. El mérito es todo tuyo, yo sólo tuve que entregarme y dejarme llevar. Me pareció un juego seriamente interesante, que obviamente tendremos que repetir… quizás dutante "el resto de la eternidad".

Tuya, te mando un racimo de besos.

Los amantes... mis amantes (XIII)

P.D.: Aprovecho este "lugar" para agradecer a los grandes creadores la manera en la que embellecen este mundo. Gracias Julio, gracias Nicoletta, gracias...

El ensayista y la poetisa (XIV)


Mi querida Lucía,

se derrama tanta pasión por entre tus actos, como los que se perciben por entre tus versos. Por ello es fácil que la voz del lector "se entrecorte" en la acción de tu lectura, como se entrecorta mi voz en la acción de tu amor. Tu alma está llena de versos de todas las tonalidades...
Besos íntimos y profundos.


Mi querido y deseado Tristán,
Qué hermosas me parecen tus palabras. ¡¡Me encantas!! Es un placer escribir para lectores que sientan como tú, como es un placer amar para amantes que amen como tú. Gracias por envolverme con todo tu sentimiento, tu obra y tu persona.

Besos íntimos y profundos.

El ensayista y la poetisa (XV)



Mi querida Lucía,


aquél que sabe de la insignificancia del nombre, sabe del valor de la experiencia de lo vivido...
y tú además sabes expresar bellamente con palabras lo que vives y lo que piensas, con lo que consigues acariciar el alma de aquél que te lee y en mí caso, de aquél que te ama apasionadamente.

Te dejo una caricia.


Mi querido Tristán,

al final se trata de seguir escuchando ese rumor interior (silencio) que tan hipnotizado nos tiene…

Un beso completo.

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Mi querida Lucía,

los silencios encierran una carga inherente de apertura a un cierto modelo de plenitud, que se activa desde los dos polos tradicionalmente implicados en una relación amorosa. Pides sensualidad, que ejecutas hermosamente en el acto amoroso, desde el descontrol impuesto por la carga sexual. Sin embargo, nunca dejas de reclamar sensualidad ante esa llegada…

Una nueva caricia.



Mi querido Tristán,

desgranas con acierto la intención de cada verso y cada gesto. Es un privilegio recibir tus comentarios… y tus caricias…

Te devuelvo la caricia, ofreciéndome ante ti.

El ensayista y la poetisa (XVI)

Muchos sois los que me habéis preguntado por Lucia, por Tristán, por la continuación de esta correspondencia, de esta relación...
Sólo puedo mostraros la última carta que ha llegado a mis manos. Este intercambio epistolar no tiene continuación, no sé si se habrán perdido las cartas o si en algún momento dejaron de escribir, en busca de otro lenguaje, de un contacto más íntimo y personal.
Os dejo con el último rastro escrito... comprometido con la promesa de haceros llegar nuevas cartas, en el supuesto de que éstas aparecieran algún día...






Mi querida Lucía,
nuevamente encuentro en tus palabras un gran acercamiento poético a tu ser, a tu silencio, a nuestra intimidad. Sabes conjugar belleza y experiencia de una manera muy lograda. Es curioso ver cómo el silencio insinúa palabras y cómo las palabras nos acercan a las cosas. Tú lo sabes bien…
Recojo tu ofrecimiento
y te cito en el día de mañana para ello. Besos.
Tu Tristán.



Mi amado Tristán,
creo que ha llegado el momento en donde nuestra relación se ha hecho unidad. Nos encontramos en ese complejo instante, donde debemos decidir… donde debemos ser valientes…
Los espacios donde se aposenta el alma, son tan pocos, amado mío, que si somos capaces de intuirlos el pensamiento se encargará de llenarlos de eternidad.

Un beso,
que corre hacia tí con el ansia propia de un nuevo -y quizás definitivo- encuentro.
tu amada.



Amada mía,
brindo contigo por ese maravilloso "lugar" hacia el que apuntas y por su infinita perdurabilidad, aunque efectivamente todavía tengamos que cumplir su totalidad; que quizás mañana podríamos encontrar...
Hoy te dejo un beso y el deseo absoluto y decidido de nuestra unidad.

Un beso amada mía,
tu amado.
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P.D.: Siento la inevitable y necesaria indefinición, pero todo queda en vuestras manos, en vuestra lectura, en la intención del espectador...

viernes, 29 de marzo de 2013

2ª Edición de "Elogio de la contemplación"


Acaba de salir publicada la 2ª Edición de mi libro Elogio de la contemplación. El trabajo reúne breves ensayos de carácter filosófico y poético elaborados en los últimos doce años. Desde el amor hasta la existencia, pasando por el azar o el sentido de la creación artística, diversos son los temas que son acariciados en estas letras. A lo largo de la obra se pueden encontrar acercamientos al arte gótico o al cine, así como a las figuras de Bach, Heidegger o Rothko.

Estamos ante un libro que ha llegado a ser tal sin pretenderlo nunca... Tal y como se desliza del subtítulo, estamos ante el rastro dejado por los Trazos de una mesura imposible.

En las páginas inaugurales, el prologuista del trabajo, Jaime Rodríguez Sacristan, susurra: "Este libro está escrito para hacer pensar. (...) Su propósito no es recoger todo lo que se sabe sobre los temas tratados sino remover las ideas, inquietar al lector, sugerir y estimularle para que piense..."

Esta 2ª Edición puede ser adquirida en las librerías Yerma, Céfiro, Comas, San Pablo, Palas y Librerías Beta de Sevilla, Huelva, Córdoba y Algeciras. 

jueves, 21 de marzo de 2013

A la poesía


Me gusta volver a ti cuando todos han pasado, cuando no hay nadie, cuando incluso tu presencia se ha convertido en un lejano recuerdo. En ese silencio puedo acercarme libremente a tu escritura y dejarme envolver por tus susurros más delicados. Desde esa intimidad, cuando nadie me ve, cuando nadie nos ve, me es mucho más fácil despojarme de los prejuicios y contemplar el desnudo integral al que someten tus intenciones.
En esa contemplación es posible percatarse de la forma en que te desnudas a cada verso, de la forma en que muestras partes íntimas y desconocidas de tu esencia. Ahí es posible alcanzar una contemplación profunda de la belleza más admirable, en una forma de vida completamente distinta. Ahí... el alma se prepara  para recibir la caricia más delicada...

Muñoz Martínez, R. "Elogio de la contemplación. Trazos de una mesura imposible" Sevilla. Ediciones Anaquel. 2012. 2ª Ed., p. 167.