martes, 20 de septiembre de 2011

Recuerdos de un viaje: Los lugares de Heidegger II

De alguna manera, el paisaje de Todtnauberg, en pleno corazón de la Selva Negra, sugiere la naturaleza salvaje del pensar heideggeriano. Su silencio invita serenamente a un meditar de grandes eventos...
En la cabaña que aparece en la imagen se gestaron algunos de los mayores escritos filosóficos del siglo XX, en la manera en la que el propio Heidegger describió en alguna ocasión: "Este es mi mundo de trabajo (...) Cuando en la profunda noche del invierno una bronca tormenta de nieve brama sacudiéndose en torno del albergue y oscurece y oculta todo, entonces es la hora propia de la filosofía."

8 comentarios:

L.N.J. dijo...

¡Ay dios!, ahí quiero ir yo, o algún lugar parecido. Y leer y escribir o viceversa, alejándome un poco del mundo.
¡Lo necesito!.

Besos.

L.N.J. dijo...

Perdona Rubén, no haría grandes eventos pero intentaría descubrir algo diferente. Y dirás que quizás no haya que irse tan lejos, pero me apetece, simplemente.

Rubén Muñoz Martínez dijo...

Lourdes, pues ese lugar es maravilloso para huir, escribir, pensar y dejarse llevar.
Entiendo ese tipo de necesidad.

Besos.

Rubén Muñoz Martínez dijo...

Lourdes, seguro que descubrirías "algo diferente" en algún gran evento susurrado por ese paisaje, y aunque es verdad que no hay que irse tan lejos, normalmente la lejanía nos acerca a nosotros mismos. Buena apetencia la tuya.

Un abrazo.

Taty Cascada dijo...

La naturaleza es la gran germinadora de pensamientos y versos, es fácil conectar la inspiración con la belleza que nos rodea.
Me gustó tu Blog, me quedo.
Un abrazo para ti.

Rubén Muñoz Martínez dijo...

Taty, nunca debemos olvidar que nosotros somos naturaleza.

Un abrazo.

María Blázquez dijo...

Un escritor añora encontrar un lugar como ese, mejor dicho, el lugar. Nuestro ritmo de vida y los impedimentos propios de él, nos obligan a buscarlo dentro de nosotros, a inventárnoslo.
Gracias por esta entrada inspiradora que levanta la envidia de todo aquel que ansía su "cabaña perfecta."

Un abrazo.

Rubén Muñoz Martínez dijo...

María, los humanistas con vocación auténtica vivimos en un mundo que no nos ofrece ese "lugar", pero debemos buscarlo en algún sitio, aunque sea en un "no lugar".
Gracias a ti por dejar tu huella.

Saludos.