
Preso de esta pasión incontrolable, trabajará el mármol incansablemente hasta sus últimos días, alumbrando creaciones impulsadas por un halo de divinidad.
El florentino intentó encarnar el espíritu en toda su plenitud, en busca de una perfección imposible de alcanzar. La profundidad de sus ojos y la potencia precisa de sus golpes, alumbraron maravillosas formas modeladas por la pasión desbordante de cada uno de sus gestos.
De este modo, el escultor que no quería pintar, emebelleció el mundo con la melodía de su cincel.
8 comentarios:
Interesante, no había oído hablar de él...Gracias por visitarme....Estoy intentando hacerme seguidora, pero no me deja el sistema, lo seguiré intentando....Gracias por tu visita...Un abrazo
Carmen, Miguel Ángel es el Gran Escultor de todos los tiempos. Gracias a ti por tu visita. Pues no sé qué pasará con el sistema... Espero que lo consigas.
Un abrazo.
Sin duda de trataba de una pasión incontrolable.
¡ y que arte!.
Un saludo
Carmen, una pasión que seguimos sintiendo al contemplar sus creaciones.
Un saludo!
Genial la última frase Rubén,
besos.
Lourdes, agradezco tu atenta lectura.
Besos.
Viendo sus obras uno duda si sus manos no fueron las de Dios, un genio absoluto.
Ah , menos mal que no quería pintar, si hubiera querido hacerlo, cómo sería la Capilla Sixtina, te imaginás?
Sin dudas Miguel Angel ha sido/es uno de los más grandes artistas de la humanidad.
Abrazos desde el Sur.
REM
Rem, no puedo decir más. Totalmente de acuerdo en tu apreciación de este "genio absoluto".
Abrazos desde otro sur.
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