En la Carta sobre el humanismo Heidegger
plantea la posibilidad de “re-pensar” la cuestión del ser y la existencia
humana desde supuestos impensados hasta el momento.
Cuando
Heidegger habla de destino y poesía lo hace desde una comprensión del
poeta y la poesía como actos “desveladores” de aquello que nos determina y no sabemos “escuchar”.
El poeta
nos presenta las cosas con el brillo
del destello virginal, ese brillo que puede cegar a los que no saben
contemplar ni reconocer lo esencial. Con su palabra, el poeta trae a
presencia lo decisivo, después en cada uno está la fortuna o desdicha de
saber y/o poder atender a ese decir.
No
hay que preocuparse por el retraso, aquél que atiende a lo esencial sabe
de la imperiosa necesidad de la lentitud.
Finalmente, Heidegger propone una manera de pensar el ser basada en una escucha ontológica, es decir, un modelo de escucha activada prioritariamente desde lo que el propio Heidegger denomina el pensar.
De padre español y de madre de origen argentino, nací en Sevilla a finales de los setenta, justo el año en el que en mi país florecía la libertad de un modo institucionalizado. Estudié filosofía y desde entonces, he publicado diversos escritos sobre sobre diferentes asuntos. Mi interés por la reflexión y la escritura, me ha impulsado a cultivar esta obsesión vocacional de una manera ciertamente peculiar, por lo que al margen de mis quehaceres profesionales y como producto de todo este mare magnum de acontecimientos, surgió casi de una manera autónoma este "lugar", que no pretende otra cosa que establecerse como un pequeño espacio desde donde contemplar lo que (nos) sucede y meditar sobre ello.
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