viernes, 23 de mayo de 2014

El ensayista y la poetisa (I)

A continuación se relata la desordenada correspondencia hallada recientemente, entre un desconocido ensayista y una minoritaria poetisa.

Cierta tarde de un frío invierno, un desconocido ensayista pasaba las horas rebuscando entre las estanterías de una vieja librería, cuando repentinamente tropezó con una pequeña edición de un misterioso poemario, escrito por una mujer. Abrumado y admirado por el contenido y la forma de los versos allí depositados, el ensayista adquirió el ejemplar e indagó acerca de la autora, iniciando finalmente una misteriosa correspondencia sobre lo allí descubierto…



Primera carta del ensayista (la fecha de esta correspondencia está aún por determinar)


Admirada poetisa,


perdona la intromisión, pero a veces la casualidad nos conduce a lugares que necesariamente teníamos que encontrar. Hace algunos días, mientras rebuscaba en el olvidado rincón de una vasta librería descubrí tu poesía y ojeando algunos versos, quedé deslumbrado por lo que allí se decía. Dulcemente, me adentré en tu poesía y me maravillé con tus versos.
Tus versos nos sitúan ante el contenido real de lo poetizado, a través de un juego de ausencias y presencias, digno de la más elevada atención. Si me permites, te iré leyendo y te seguiré escribiendo.
Si te apetece, te invito a que leas mis trabajos y me cuentes tus impresiones sobre lo que "ahí" sucede. Con la carta, te mando una selección de algunos de mis ensayos. Sinceramente ha sido un gran descubrimiento tu obra. Me gusta mucho tu manera de hacer poesía.

Te dejo un admirado saludo.


Primera respuesta de la poetisa

Admirado ensayista,


recibí tu generosa y elogiosa carta, quedando impresionada por el trasncurrir de los acontecimientos. No necesitas avisar, léeme siempre que quieras, serás bien recibido. Nada que perdonar, más bien agradecer... me has sacado una sonrisa, pues encontraste uno de los escasos ejemplares que aparecieron de mis Versos perdidos. Yo también te leeré y así podremos comentarnos al unísono. Gracias a ti, el descubrimiento ha sido recíproco.

Te mando un agradecido saludo.





Segunda carta

Admirada Poetisa,

¡cuánta intensidad hay en tus versos! Manejas de forma excelente los distintos modelos de narración poética. Juegas con la eternidad, en un espacio que sólo está al alcance de unos pocos elegidos.
En tus profundas palabras, cargadas de sentimiento, brilla una pasión por lo sublime, digna de la más alta admiración. Te felicito por haber alcanzado esa actitud. Gracias a tu generosidad expresiva, podré profundizar en los abismos más soterrados, que agitados debidamente por la desnudez de tu palabra, se nos ofrecen envueltos en un silencio desgarrador.

Un cordial saludo.




Segunda respuesta
Gracias queridísimo Ensayista,
tus palabras acarician y reconfortan, sólo voy aprendiendo a expresar lo que bulle dentro de mí. Tu sensibilidad es exquisita.

Un agradecido saludo.


Tercera carta


Apreciada Poetisa,

mi sensibilidad no es menor que la tuya. Dices mucho de ti con el recorrido que nos muestras. Nuestras lecturas nos conforman, nos determinan y desvelan nuestros intereses y deseos más íntimos. Incluso hay ausencias que nos dejan perdidos.

Esta vez, te mando un respetuoso abrazo.




Tercera respuesta

Delicado Ensayista,

aparecen sonrisas en mi cara mientras sigo tu rastro. Eres incansable y me encanta...
Como dices, hay ausencias que duelen. Una va escribiendo renglones y construyendo su pequeño universo personal. Vas desprendiendo versos y aprendiendo a vivir y ¡se puede vivir tanto! Gracias por tu entusiasmo y por quedarte. Gracias por llegar a todos los rincones.

Un fuerte abrazo para ti también.




Cuarta carta



Querida poetisa,

interesante sugerencia esa hacia la que apuntas en tus últimas palabras, desde el respetuoso silencio que guardas. Me encantan los rincones… no sé si será porque mi origen está en un rincón sin igual. Sigo mi recorrido y encuentro versos, que tanto muestran en su decir, como sugieren en su callar.

Un agradecido abrazo.



Cuarta respuesta

Querido Ensayista,

a mí también me encantan los rincones, especialmente si esconden palabras cargadas de plenitud. Gracias, nunca podré pagar esta deuda contigo.


Un sentido abrazo.




Quinta carta


Admirada Poetisa,

por favor, no me des las gracias. ¡¿Qué deuda?! No me debes nada. Yo sólo te mando lo que tus palabras me sugieren, en un intento por comprender “todo lo que (nos) sucede”.

Besos y abrazos.



Quinta respuesta

Delicado Ensayista,

es precisamente por eso que te lo agradezco, no hay mejor reconocimiento.

Un beso.



Sexta carta
Querida Poetisa,

sigo caminando por entre tus versos, el último poema que leí es una apertura maravillosa hacia el ámbito de lo todavía no vivido. Es curioso comprobar cómo los mismos intereses conducen a los mismos caminos.
Te dejo un pensamiento con el que comprenderás porque en esta ocasión no quiero decir nada más. “Si el hombre quiere volver a habitar alguna vez en la proximidad del ser, ha de aprender a existir prescindiendo de nombres.”

Un beso.


Sexta respuesta



Querido Ensayista,

me encanta tu interés, a la vez que me atrae misteriosamente. Hay inquietudes que son universales. Sigo tu rastro... el pensamiento es fantástico. Ahora soy yo la que guarda silencio y no encuentra palabras de agradecimiento.

Un anhelado beso.



Continuará…

13 comentarios:

Mercedes dijo...

Bueno, está claro que la poetisa y el ensayista empezaron tímidamente presentando sus respetos y que, poco a poco, sus cartas son más cálidas y sus despedidas más afectuosas. Imagino que se están enamorando, pero habrá que esperar la continuación de esta peculiar relación.
Muy amena e interesante entrada.
Un abrazo.

Paloma Corrales dijo...

Mi querídisimo Rubén, me ha encantado... espero con ansia la siguiente entrega.

Un besazo.

Mamen dijo...

Me ha parecido encantadora la correspondencia que mantienen estos dos desconocidos, y el tímido pero certero acercamiento que poco a poco se está produciendo entre ambos. Imagino que acabarán juntos y enamorados, pero puede que nos sorprendas con un final diferente.
Yo también espero con impaciencia la continuación de esta interesante historia.

Mil besos, Rubén.

Ruben M. M. dijo...

Mercedes, en esta correspondencia se fragua una relación que se dispara en múltiples sentidos, ya iremos viendo cómo se desenvuelve todo.

Un abrazo.

Ruben M. M. dijo...

Paloma, me alegro mucho de que te guste este íntimo relato entre estos dos misteriosos e interesantes personajes. No me demoraré mucho en la próxima entrega.

Un beso!

Ruben M. M. dijo...

Mamen, veo que la correspondencia se ofrece como un camino hacia una intimidad casi adivinada. Ya veremos que nos muestran, ofrecen y desvelan estos dos personajes...

Gracias por tu lectura. Besos.

HUMO dijo...

Querido Rubén me he quedado absorta con esta relación, que va mas allá de los límites, pues se adentra en lo que muchos de los que escribimos, sentimos y vivimos en el arte literario podemos sentir y reconocernos en estas lineas maravillosamene trazadas y plasmadas con tu pluma.
Has creado una bella obra, digna de adaptación para cine o teatro.

Cariños !

=) HUMO

Ruben M. M. dijo...

Humo, muchas gracias por pasar y leer esta correspondencia. Ya queda poco para terminar definitivamente. No había pensado lo de la adaptación, estaría genial y sería muy interesante...

Besos.

sofi dijo...

Identificación plena. Así empezó una relación con mi ex. Vía mails-mensajes. Después nos conocimos en persona, en otro país. Después nos separamos. Nos extrañamos, nos amamos a la distancia. Nos hundimos, salimos a la luz y prometimos. Lloramos, peleamos. Morimos. Renacimos.

Muy linda historia.

Ruben M. M. dijo...

Sofi, es curioso ver cómo a veces la realidad y la ficción coinciden. Gracias por compartir tu historia y enlazarla con esta correspondencia, en donde tú podrías ocupar el lugar de la poetisa, según nos cuentas.

Un abrazo.

Víctor Fandiño dijo...

Hola ¿de dónde es la fotografía?. Me interesa ese lugar.

Víctor Fandiño dijo...

Hola ¿de dónde es la fotografía?. Me interesa ese sitio.
Gracias.

Rubén Muñoz Martínez dijo...

Víctor, no sabría decirte dónde se encuentra físicamente ese lugar. Lo siento.

Saludos,
Rubén.