

(Tras el encuentro, del que no tenemos carta alguna y del que sólo podemos saber por entre los susurros que se escapan entre algunas de las últimas cartas, disponemos de la siguiente correspondencia…)
Vigésimotercera carta
Mi delicado Ensayista,
en esta ocasión me adelanto a tu próxima carta y seré yo la primera en hablar, para mostrarte mi agradecimiento y satisfacción porque nuestro encuentro se plasmase en un evento real. Adoré tu tenacidad de ir más allá, hasta conseguir sumergirme e impregnarme de la esencia de tus letras. Ralentizaste sensaciones hasta desmenuzarlas plenamente, descifrando el instante creador de mi poesía con la profundidad abismática de tu pensamiento. Hasta esa dichosa tarde, nunca había logrado fundirme en una unión tan trascendental. Gracias por tu lectura, por nuestra experiencia y por ti.
en esta ocasión me adelanto a tu próxima carta y seré yo la primera en hablar, para mostrarte mi agradecimiento y satisfacción porque nuestro encuentro se plasmase en un evento real. Adoré tu tenacidad de ir más allá, hasta conseguir sumergirme e impregnarme de la esencia de tus letras. Ralentizaste sensaciones hasta desmenuzarlas plenamente, descifrando el instante creador de mi poesía con la profundidad abismática de tu pensamiento. Hasta esa dichosa tarde, nunca había logrado fundirme en una unión tan trascendental. Gracias por tu lectura, por nuestra experiencia y por ti.
Te dejo un íntimo beso.
Vigésimotercera respuesta
Mi apasionada Poetisa,
¡¡vaya ritual! tus intenciones desprenden una pasión que se manifiesta complacientemente en tus palabras. Nuestra experiencia compartida contuvo una experiencia total acerca de “algo” nuevo que nos pudo redefinir. Te situaste en un punto de contemplación donde todo quedó elaborado, a la espera del acontecer del deseo. Te adentraste en mi tiempo personal, retorciendo las posibilidades del instante, hasta penetrar en la contemplación y alcanzar el éxtasis más radical. Y al final decidida, desencadenaste valientemente, como no podía de ser de otra manera, tu intención más decisiva. Nuevamente, te atreviste con abismos imposibles y me ayudaste a comprender. Gracias por despojarme de lo innecesario y conducirme hacia lo esencial. Dibujamos una estructura mística que inevitablemente tuvo que terminar en fusión…
Tus silencios finales fueron bien merecidos.
¡¡vaya ritual! tus intenciones desprenden una pasión que se manifiesta complacientemente en tus palabras. Nuestra experiencia compartida contuvo una experiencia total acerca de “algo” nuevo que nos pudo redefinir. Te situaste en un punto de contemplación donde todo quedó elaborado, a la espera del acontecer del deseo. Te adentraste en mi tiempo personal, retorciendo las posibilidades del instante, hasta penetrar en la contemplación y alcanzar el éxtasis más radical. Y al final decidida, desencadenaste valientemente, como no podía de ser de otra manera, tu intención más decisiva. Nuevamente, te atreviste con abismos imposibles y me ayudaste a comprender. Gracias por despojarme de lo innecesario y conducirme hacia lo esencial. Dibujamos una estructura mística que inevitablemente tuvo que terminar en fusión…
Tus silencios finales fueron bien merecidos.
Un íntimo beso.
Continuará...
10 comentarios:
Bueno, en esta ocasión el contacto por carta de la poetisa y el ensayista es casi carnal. Sus escritos están llenos de sensualidad y erotismo.
Un saludo.
Mercedes, la relación entre nuestros dos personajes se mueve en un amplio horizonte de posibilidades, donde nada debe descartarse...
Un abrazo!
Hola Ruben, te devuelvo tu visita y te agradezco tu comentario.
Me gusta mucho ésta relación que se está madurando entre el ensayista y la poetisa...la seguiré de cerca para ver que maravillas más pueden salir de ésto...
Espero seguir viéndote por mi espacio mi querido escritor.
Sirocos, se bienvenida a mi espacio. Igualmente, agradezco tu visita y tu comentario.Ya queda muy poco para concluir de momento esta historia...
Nos leemos!
Esta vez las cartas están llenas de un sensual misterio. Por las sugerentes palabras de ambos se puede leer entre líneas que nada puede descartarse, que quizá en ese encuentro pudo haber ocurrido entre ellos algo mucho más que poético y espiritual.
Hasta tu próxima entrega.
Mil besos.
Mi querido escritor, la melancolia un velo poetico muy delicado, que acierto... mi fiel compañera de silencios, mi aliada en las letras que derramo, mi amiga, sin ella no seria lo mismo. Sin sus recuerdos, que te los trae cuando menos los esperas, sin melancolia no existirian mis letras...
Gracias por no esperar, me vinieron bien tus letras...
Despojarse de lo innecesario para llegar a lo esencial tiene mucha profundidad metafísica, es como buscar el sentido mismo del ser (no en vano eres filósofo). El ensayista ha desnudado la poesía de la poetisa y no sólo se ha reconocido en ella, le ha mostrado el camino de la reflexión para que ella profundice, es ese lazo que tanto has comentado que se crea entre escritor-lector, que supone "desnudarse" para el escritor y cuando el lector lo capta "se desnuda" el mismo. Apasionante.
Un beso desde el silencio de mis pensamientos.
Ps. pensaba que había comentado tu entrada, no pondría la dichosa palabrita en su sitio y como leo a estas horas...
Mamen, entre tanta sugerencia se va consumiendo esta historia, que va mostrando opciones múltiples a cada lector.
Besos!
Sirocos, gracias a ti por seguir esta correspondencia tan peculiar. La melancolia se muestra como fiel acompañante de grandes escritores.
Un abrazo!
Paloma, tu lectura se presenta profunda, interesante y colmada del sentido global de mis escritos. Veo que has leído mis textos y estás recolocando cada carta en su justo lugar. Muchas gracias por tu atención. Todo lo que dices está muy vien traido.
Un agradecido beso.
Publicar un comentario